jueves, 29 de noviembre de 2012

Lácteos

Los lácteos son un grupo bastante heterogéneo de alimentos que está integrado por la leche, el yogurt y el queso, todos ellos en diversas presentaciones. Como grupo comparten ciertas características nutricionales comunes que los distinguen dentro de todos los alimentos. Consumimos lácteos por su buen aporte de energía, proteínas, lípidos, vitamina A, vitamina D y sobre todo por su alto contenido de calcio. También integran este grupo el manjar blanco, la crema de leche y la crema de chantilly que se caracterizan por poseer un elevado aporte calórico a base de grasa o azúcar.
 
Tanto la proteína de la leche como la proteína del huevo son consideradas por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) como patrón de referencia cuando se busca evaluar el calidad de una proteína cualquiera, todo esto debido a que tanto la proteína de la leche como la proteína del huevo, poseen todos los aminoácidos esenciales que una persona necesita.
 
El principal valor nutricional de los lácteos descansa en su alto contenido de calcio. La presencia de lactosa mejora sustancialmente su absorción, mientras que el contenido de grasa lo disminuye considerablemente. La leche entera fresca o evaporada son los productos donde mejor se absorbe el calcio, porque tienen un contenido alto de lactosa y un contenido estándar de grasa; en la leche en polvo, el yogurt y el queso la absorción de calcio, suele ser menor debido a sus contenido variable de grasa  y su pobre contenido de lactosa.

El consumo de lácteos en general está asociado con una menor incidencia de caries dental, un mejor control sobre la presión arterial o prevención de la osteoporosis. Recientemente han aparecido una serie de comunicaciones acerca de que el consumo de lácteos no tendría mayor importancia para lo adultos, incluso se ha relacionado su consumo con la aparición de ciertos tipos de cáncer, no obstante, no existe a la fecha estudios lo suficientemente categóricos que avalen estas hipótesis. Tanto la proteína como el calcio presente en los lácteos son elementos que contribuyen sustancialmente al mantenimiento de la salud.
 
Leche
Se denomina leche al líquido secretado por las glándulas mamarias de las hembras de los mamíferos, como la mujer, la vaca o la cabra. Conviene hacer esta precisión porque comercialmente abundan preparaciones a base de soya, que erróneamente reciben el nombre de leche cuando en realidad no lo son.
 
La leche de mujer es el alimento ideal para el recién nacido por razones nutricionales, fisiológicas y hasta emocionales. La leche de mujer cubre las necesidades nutricionales del niño al menos los 6 primeros meses de vida, razón por la cual, la Organización Mundial de la Salud recomienda que durante este periodo de tiempo el recién nacido reciba leche de  su madre como único alimento.
 
La leche de vaca en sus diferentes presentaciones es un alimento habitual en la dieta del peruano promedio.  Una taza  de  leche entera nos proporciona en promedio  149 kcal, 7.6 g de proteínas, 7.5 g de lípidos, 11.9 g de carbohidratos, 261 mg de Calcio y unos 20 mg de colesterol. Como puede observarse en la tabla 1, el aporte nutricional de cualquiera de las presentaciones de leche entera es similar si son preparadas adecuadamente.
 

Aporte nutricional de la leche entera

Tipo de
leche
Cantidad necesaria de leche para preparar una taza
Energía
(Kcal)
Proteinas
(g)
Lípidos
(g)
Cho
(g)
Calcio
(mg)
Fresca
240 cc
145.8
8.1
7.8
10.8
254
Evaporada
120 cc
149.9
7.5
7.5
13.1
277
Polvo
30 g
152.4
7.4
8.4
11.8
254

 
Comercialmente, existen otras variedades de leche como son semidescremadas, sin lactosa, azucaradas (condensada), etc. En estos casos, conviene evaluar la información nutricional proporcionada por la etiqueta del producto porque los valores referenciales tomados para la leche entera e incluidos en la tabla 1, pueden variar sustancialmente de una presentación a otra. Las leches chocolatadas por ejemplo, pueden llegar a poseer hasta tres veces más carbohidratos, bajo la forma de azúcar añadida, que su contraparte natural, lo cual va en detrimento del contenido proteico del producto.
La publicidad ha contribuido significativamente a promover el consumo de leche hasta en 3 tazas por día sin hacer precisiones sobre la edad a la cual está dirigida esta recomendación. En niños escolares con un requerimiento promedio de proteínas de alrededor de 30 g por día, el consumo de 3 tazas de leche podría significar aproximadamente un aporte de 21 g de proteínas, lo cual representaría en la práctica que el niño no podría consumir más de 50 g de carne o 2 huevos durante el resto del día, porque la leche habría cubierto prácticamente todo su requerimiento.
 
Yogurt
El yogurt se obtiene a partir de la fermentación de la lactosa presente en la leche gracias a la adición de ciertas bacterias acidolácticas. Al finalizar el proceso, la proteína se ha desnaturalizada y el contenido de lactosa es reducido. El yogurt puede ser  presentado  al natural, sin azúcar, edulzado con azúcar, miel de caña o de abeja, o algún edulcorante comercialmente disponible. En los últimos años, el consumo de yogurt ha crecido significativamente, sobre todo por la adición de sustancias no nutritivas con propiedades prebióticas, adicionales, a las probióticas propias de la presencia de las bacterias citadas líneas arriba.  El consumo de yogurt es una alternativa viable para aquellas personas que por alguna razón no desean o no pueden consumir leche en alguna de sus variedades.

Queso
El queso es uno de los derivados de la leche con mayor cantidad de variantes disponibles, y acerca del cual se ha escrito un cantidad apreciable de libros. Las características nutricionales del queso dependerán de la raza del animal del cual se extrajo la leche,  de su contenido de grasa, de la técnica de preparación o del grado de maduración.
 
En el Perú, abundan diferentes tipos de quesos frescos provenientes de la sierra. El queso fresco es el más sencillo de obtener, puede poseer cantidades importantes de grasa (queso mantecoso), es de sabor y textura suave, y requiere de refrigeración para su conservación.
 
DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS
En IIDENUT rechazamos rotundamente aquellas prácticas asociadas con el uso inapropiado de la información con fines omerciales. Nuestros estándares éticos nos impiden aceptar, difundir o parcializarnos subjetivamente con producto o práctica alguna que vaya en contra o distorsione la labor del nutricionista.
 
 


Sindrome Metabólico

El término síndrome metabólico se conoce desde 1988 cuando el Endocrinólogo estadounidense Gerald Reaven  propuso que un conjunto de alteraciones metabólicas presentes a la vez en una persona, podrían explicar, en ella, el desarrollo posterior de aterosclerosis e incrementar su morbilidad por enfermedad cardiovascular. Reaven denominó esta entidad como Síndrome X; luego, sería llamado Sindrome Endocrino o Sindrome Metabólico.

Los factores que Reaven consideró fueron la presencia de obesidad abdominal, alteración de los lípidos sanguíneos (triglicéridos y HDL colesterol), la presencia de hipertensión arterial y la alteración en la regulación de los carbohidratos. Todos estos factores, aunque puede producirse por causas muy diversas, tienen un fuerte componente nutricional como origen. Sin importar sobre cual de ellos se hable, el manejo dietético y nutricional constituyen la matriz fundamental para la prevención, tratamiento y control de los mismos.

En cuanto al control, a lo largo de la presente nota se han mencionado una serie de recomendaciones que podrían ayudar a prevenir y tratar cualquiera de las enfermedades cardiovasculares propuestas. Sin embargo, considerando que el Síndrome metabólico responde a una conjunción de factores el seguimiento profesional especializado en la mejor manera de tratarlo y controlarlo.

¿Quiénes son más propensos? Personas con una alimentación inadecuada alta en calorías, rica en lípidos (saturados o colesterol), alta en azúcares, alta sal y con poca actividad física como algunos de los hechos más saltantes.

Factores de riesgo de síndrome metabólico según ATP III


Factor de riesgo


Definición
Obesidad abdominal
Circunferencia de cintura
Hombres: > 102 cm
Mujeres: > 88 cm
Triglicéridos altos
>150 mg/dl
HDL bajo
Hombres: < 40mg/dl;
Mujeres: < 50mg/dl
Hipertensión arterial
>130/>85mmHg
Hiperglicemias en ayunas
>110 mg/dl

 
DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS
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Nutrición y enfermedades cardiovasculares

El aparato cardiovascular esta integrado por el corazón, arterias, venas y capilares. Su funcionamiento depende de una intrincada red de mecanismos regulatorios que dependen del funcionamiento apropiado de cada uno de sus componentes, de modo que, la afectación de uno de ellos puede afectar al otro. La hipertensión arterial, por ejemplo, es considerada como una de las enfermedades cardiovasculares más frecuente tanto en el Perú como en el mundo, y tiene como su principal efecto secundario la enfermedad cardiaca. Si bien es cierto, la edad y los factores hereditarios incrementan el riesgo de padecerlas, los factores dietarios son tanto o más importantes en su prevención, origen y tratamiento  

Los estudios han mostrado que consumos excesivos de sal, lípidos (especialmente grasas saturadas y colesterol) y una acumulación inadecuada de peso mediada por una actividad física insuficiente constituyen algunos elementos promotores igualmente relevantes. La elevación del colesterol en la sangre, por ejemplo, predispone para el desarrollo de enfermedad coronaria tanto en hombre como en mujeres; la reducción del consumo de sal a 6 g por día como máximo o la introducción de una rutina de ejercicios puede tener un efecto considerable en la reducción de varios puntos en la presión sistólica.

En términos dietéticos, las regímenes alimentarios que contemplen el consumo diario de frutas y verduras; la inclusión de pescados o frutos oleaginosos (nueces, pecanas, castañas, etc) en la dieta; la reducción en la ingesta de frituras o la piel de los animales; la reducción del consumo de sal a 6 g por día; y la reducción en el consumo de azúcares añadidos (azúcar que se usa para endulzar o está presente en los productos de pastelería o golosinas); han mostrado tener efectos importantes en el manejo de estas enfermedades.

En términos nutricionales, habría que estimular la reducción del consumo de ácidos grasos saturados (mirístico, por ejemplo) por su potencial efecto colesterogénico; la reducción del consumo de sodio a menos de 2.5 mg por día; el aumento del consumo de ácidos grasos omega 3, sin romper su relación con los omega 6 ( 1 por cada 4-10, respectivamente); incrementar el consumo de alimentos funcionales con efectos protectores sobre el aparato cardiovascular como el ajo (por su contenido de alicina) y; promover, entre las personas, el mantenimiento de un peso óptimo acorde con la edad, el sexo y la actividad física correspondiente, sin que esto signifique reducciones drástica de peso que podrían ser contraproducentes en el tiempo.

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Nutrición infantil

Que la nutrición es uno de los pilares sobre los cuales se puede construir un buen estado de salud y que además es útil para ayudarnos a enfrentar de mejor manera las  enfermedades son dos ideas que afortunadamente son cada día más aceptadas en el mundo entero.  No obstante, aunque para casi todos parece estar claro que la Nutrición es buena ¿estará realmente claro qué es Nutrición, por qué es tan importante o cómo la obtenemos? Lamentablemente, es probable que  no.

La nutrición es el proceso a través del cual nuestro organismo obtiene los nutrientes que necesita para su adecuado funcionamiento. Este proceso es dinámico, es decir, va cambiando y adecuándose a las necesidades del individuo; por ejemplo, las necesidades nutricionales de un niño son totalmente diferentes a las necesidades nutricionales de un adulto por lo tanto el nivel de adaptación del cuerpo también debe serlo. Por otro lado, la nutrición es importante porque si esta fallara, las miles de funciones que dependen de un aporte sostenido y continuo de nutrientes también fallarían; acciones tan simples como memorizar una dirección podrían ser difíciles de conseguir, si por ejemplo faltara hierro; el cierre de una herida podría comprometerse si por ejemplo faltara vitamina C; movilizarnos de un lugar a otro sería una acción compleja si nuestros músculos no tuvieran un contenido importante de proteínas.
 
Ahora bien, ¿cómo llegan a nosotros estos nutrientes? Los nutrientes llegan a nuestro organismo gracias a los alimentos; por ejemplo, consumimos leche y sus derivados, por la proteína, la grasa, y el calcio que nos proporcionan; consumimos frutas y/o verduras, por las vitaminas y algunos minerales que poseen; o, consumimos cereales por su alto contenido de carbohidratos. No existe un solo alimento que posea todos los nutrientes que una persona necesita para vivir, de allí la necesidad de efectuar combinaciones entre ellos que nos permitan al final del día haber cubierto la totalidad de nuestras necesidades nutricionales. Cabe mencionar, no obstante, que existen ciertos casos especiales en los cuales a pesar de un aporte adecuado de alimentos, es difícil cubrir ciertas necesidades nutricionales, por lo cual es necesario recurrir a productos especializados que pueden dotar al organismo de aquellos nutrientes difíciles de conseguir a través de los alimentos.
 
En el niño, como en ninguna otra etapa de la vida, la nutrición constituye una pieza vital para ayudarlo a mantener su salud. En las siguientes entregas de este blog explicaremos brevemente, el por qué.


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miércoles, 28 de noviembre de 2012

DHA y Desarrollo Cerebral

Por diversas razones, abordar temas relacionados con la nutrición no siempre es una tarea sencilla. El  internet ha puesto al alcance de todos, una cantidad infinita de información que muchas veces está desprovista del sustento científico necesario como para tomarla en cuenta. Por otro lado, es frecuente que las personas se pregunten ¿por qué ahora debemos preocuparnos tanto en la nutrición, si antes nadie hablaba de ello? ¿por qué necesito que mi hijo consuma uno u otro nutriente, si cuando yo era niño la nutrición se limitaba a “come tu sopa”? En realidad, nutrirse debería seguir siendo tan sencillo como era antes; no obstante, el desarrollo del mundo y la competitividad asociada a él, ha empujado nuestro cuerpo a realizar actividades cada vez más complejas y a edades más tempranas; si no lo cree, revise la tarea de su niño de 4 años, y comprobará, si es que no lo ha hecho ya, que mucho de lo que sabe hoy, nosotros lo aprendimos siendo un poco mayores; lo que antes se aprendía en la universidad, ahora se aprende desde la secundaria; lo que antes se aprendía en la secundaria, ahora se aprende desde la primaria. Peor aún, la velocidad con la que transcurre la vida hoy en día y el excesivo procesamiento de los alimentos hace que la necesidad de preocuparse más en la nutrición sea una tarea permanente.

La nutrición es fundamental para el desarrollo cerebral del niño, tanto en el vientre materno como en sus primeros años de vida. Las grasas ocupan un lugar expectante en este desarrollo,  no en vano, casi la mitad del peso seco del cerebro lo constituye la grasa.  El ácido docosahexaenoico o más conocido como DHA es uno de los principales tipos de grasa que se pueden encontrar en el cerebro y es una de las piezas claves de su desarrollo. 

El DHA dietario es un tipo de grasa que se encuentra principalmente en la parte oscura de los pescados y también en un maní llamado sacha inchi el cual es oriundo de Perú. El DHA es una grasa que suele ser considerada como esencial porque el cuerpo no es capaz producirla internamente en las cantidades que el cerebro necesita durante su periodo de máximo desarrollo (menores de 5 años) y debe ser consumida con regularidad a partir de la dieta con el objetivo de cubrir sus requerimientos diarios.


Los estudios desarrollados en los últimos 20 años han demostrado que mientras mayor es la cantidad de DHA presente en el cerebro, algunos aspectos cognitivos como el aprendizaje y la memoria, son más eficientes. La presencia del DHA en el cerebro agiliza el procesamiento de la información de modo que la respuesta frente a un problema suele ser más rápida y efectiva comparado con un cerebro con un contenido menor de DHA.  Por ejemplo, se ha encontrado que niños de diferentes edades que han recibido cantidades importantes de DHA en su alimentación responden más eficientemente cuando son sometidos a pruebas que buscan evaluar su aprendizaje, su inteligencia, su desarrollo psicomotor, su capacidad para resolver problemas o su capacidad para adquirir un mejor vocabulario. Esto llevado a las actividades cotidianas equivale a decir que en aquellos niños en los que se ha cubierto el requerimiento de DHA y, además han recibido, estimulación oportuna puede aprender a leer y escribir más rápido, ser más veloces en aritmética, comprender y resolver problemas cotidianos con mayor facilidad, relacionarse mejor con su entorno y fruto de esto ello, tener mejores oportunidades en todas las esferas de su vida, y por supuesto, ser niños sumamente felices.
 
Según la FAO, el consumo de DHA debería ser como mínimo de 0.150 g/dia (6),  al menos durante los primeros 6 años de vida, con el objetivo de contribuir a un adecuado desarrollo cerebral. Ahora bien, el impacto positivo de asegurar un aporte adecuado de DHA en la dieta del niño no solo se verá reflejado en su infancia, por el contrario el impacto positivo de consumir las cantidades necesarias de DHA se reflejará sustancialmente incluso durante su vida de adulto. Los niños bien nutridos y con adecuada estimulación es más probable que se convierten en adultos exitosos tanto en el ámbito laboral como en el ámbito profesional.
 
Desafortunadamente, el pescado es la principal fuente alimentaria de DHA y cubrir sus requerimientos a partir del consumo de esta carne  es relativamente difícil, porque entre otras cosas implicaría que la dieta se restringa al consumo diario casi exclusivo de este tipo de alimento, lo cual iría en contra de la variedad que debe existir en la alimentación del niño. Por esta razón, es necesario que la madre acuda al especialista para sea él quien le indique las formas más apropiadas de garantizarle al niño no solo un aporte apropiado de DHA sino de los otros nutrientes que su cerebro necesita.

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¿POR QUÉ ES IMPORTANTE UNA BUENA NUTRICIÓN?


Una buena Nutrición, obtenida a través de una correcta Alimentación,  contribuye de manera importante a fortelecer nuestra salud y enfrentarnos de manera más eficiente a las enfermedades; por esta razón, esta debe ser objeto de preocupación desde los primeros días de vida.

Un niño bien nutrido será un niño más sano que probablemente se convertirá en un adulto fuerte y menos propenso a padecer enfermedades  crónicas como Obesidad, Hipertensión Arterial, Diabetes o  alteraciones de los niveles de lípidos en la sangre

Aunque la Nutrición y la alimentación representan las dos caras de una misma moneda, no siempre van en la misma dirección; es decir, una persona puede comer una cantidad importante de comida a diario, lo cual, no necesariamente significa que este obteniendo una buena Nutrición. En teoría, y es así como debería reflejarse en la práctica, una buena Nutrición debería ser el resultado de una alimentación balanceada y bien planificada.

Se entiende por Alimentación a todas aquellas actividades que tienen como objetivo asegurar que una persona consuma todos los alimentos que necesita. Por otra parte, se denomina Nutrición al conjunto de procesos desarrollados dentro del cuerpo con el objetivo de extraer de los alimentos, todos los nutrientes que el organismo requiere para su corrector funcionamiento. 
Hay etapas en la vida donde la Nutrición adquiere una jerarquía significativa: niños, adolescentes, mujeres embarazadas y en período de lactancia, deportistas y adultos mayores. Estos grupos son considerados como “grupos vulnerables”, porque en ellos, una Nutrición deficiente puede tener serias repercursiones sobre su estado de salud. 
Finalmente, en las personas enfermas la Nutrición y por ende la Alimentación adquieren una importancia todavía mayor porque las necesidades del enfermo tienden a incrementarse considerablemente, lo cual, sumado a la pérdida casi completa del apetito, contribuyen al agravamiento de la condición existente. 


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